
Si una calle cualquiera es invadida
sin propósito
casualmente
por una montaña de ciclistas
o una marcha de ecologistas protestando contra Coca-Cola
defendiendo los páramos y los nacimientos de agua
una o mil especies en vía de extinción
todo sucederá de la manera acostumbrada
nada pasará durante la efervescencia
y la policía lo vigilará.
La misma calle será inundada
al día siguiente y los siguientes
por los vehículos motorizados
los ruidos que se deslizan hacia lo verde
las pelotas perdidas de los niños
y la basura que nadie ve.
Seis o siete millones de años después
de la calle brotará
victoriosa
la hierba.
