Una misiva que el poeta Vicente Huidobro le escribió al coautor del libro «Tres novelas ejemplares», en donde le revela un cambio de planes en el proyecto conjunto.
Siempre vendrá esa voz, de la nada, de nadie, a decirnos lo que no sabíamos que podíamos decir. Literatura, para resumirlo en una palabra, si me perdonan los puristas del lenguaje.
Acaso habrá alguien que sepa para quién escribe. Las palabras, puestas en un papel, nos dejan de pertenecer. Uno no es dueño ni de su propia misantropía. Aglutinar papeles en un cajón de escritorio es, a la larga, dejar un testamento de vergüenzas. Uno debería quemar todo cuanto escribiera si no le satisficiese.