Les presentamos un testamento peatonal de Sofía Castillón, en donde podremos recorrer a la velocidad de los rayos todos los milagros de la ciudad luz, eso sí, sin dejar de querer regresar, otra vez, por primera vez.
Quién pudiera darte voz y dientes y lengua, y darte también humedad para que echaras todo hacia afuera, quién pudiera oír siquiera tu pensamiento, interpretar tu susurro, quien leyera tu cara de puntos suspensivos. Quién reparara en pensar que te cansas de oírnos, de oírme…