René Valdés. Foto de su archivo particular.
PROHIBIDO MORIR
Me gustan los insomnios
Ver cómo sacan lo mejor de mis cavernas
Intuir un crimen perfecto sin remordimiento
El placer
de ver sangrar
un poema
poco a poco.
Me gusta la carcajada idiota
La broma menos pensada
Ver un murciélago nacer de la boca de un tonto grave
Escribir un palíndromo en el autobús.
Me gusta gastarme el dinero en libros
Ropa tengo poca
—El poeta sabe de otras formas de vestirse—
Me gusta la rima,
despertar con la ventana eclipsada
Ver como los niños se esfuerzan en ser grandes
Ver como los grandes nos esforzamos en ser idiotas
Me gusta leer; que es la voluntad de dejarse escribir
Conversar con un amigo hasta gastar la palabra
Comer maravillas en el estadio de mis lecturas
Me gusta perderme del tiempo
Hacer nada para poder hacerlo todo
Hay algo de cielo en estar solo
Y algo de lluvia en los consorcios
Me gusta enseñar — ¿ocupé bien el verbo?—
Hacer del aula una excursión al CAOS
Criticar hasta la verdad más inocente
Me gusta la caminata lenta
Sentirme en lo que piensa el viento
Ser la voz del pulular de pétalos
Reír hasta llorar por dentro
Me gusta perderme
(Mi novia encarna lo contrario)
La implosión de lo creado
Hace lo suyo en las entrañas
Y encaro las ideas con un silencio mentiroso.
Y me gustas tú
ENTERITA
Con toda la verdad que te desborda.
JARDINES Y PALABRAS
Oh, libro
Me asombras cuando me iluminas
Tu piel de estirpe añeja
Cae
rendida
a
mis
manos
Como si hubieses nacido para ellas
Nuestra amistad solo es posible
Bajo peleas y desconfianzas
Bajo discusión e incredulidad
Bajo la pugna inmortal de la duda
En ti
No busco verdades
Sería como buscar dioses en los templos
En ti busco ese ademán
Que sutilmente
Me invita a callar diciendo
Acarrea mi asombro el bosque
Porque es un jardín de libros
Un-vergel-de-palabras-sueltas
La ciudad en la que deseo perderme
El camino que me lleva conmigo
La quietud en la que deseo quedarme
Oh, libro
El tiempo se te queda mirando
Como los perros en días domingos
Has estado a mi lado cuando nadie estaba;
En mis noches más felices
En mis tardes más fecundas
Eres un destino
Una flor al costado del ocaso
Eres el último beso
Aquel que a veces al final solo humedece los ojos.
(Al lector, que cuando lee se está dejando escribir).
René Valdés Morales nace en Talca, Chile. Actualmente vive en Viña del Mar. Docente e investigador en la Universidad Católica de Valparaíso. Escribe poemas, sutilezas y especulaciones en su cuenta de Twitter: https://twitter.com/Renealonzo y en su cuenta de Medium: https://medium.com/@Rene.Valdes.

El verso «Tu piel de estirpe añeja» me recordó esto: http://literariedad.co/2014/12/14/te-de-estirpe-ajena/