Sabíamos de la narrativa de Enrique Patiño, de su trabajo fotográfico y periodístico, pero no conocíamos su entrega silenciosa a la poesía. Por ello nos sorprende gratamente esta selección de poemas inéditos que hace para Literariedad, y los compartimos con inmensa alegría.

Enrique Patiño *
Poemas Inéditos
Selección del autor
Hombre de mar
Hambriento de luz
Mi niñez se nutría de atardeceres
Y de nubes arrobadas de colores,
De pelícanos abrazando el horizonte a aletazos intermitentes.
Quise de niño tener la calma del mar,
Su insondable y profundo embrujo.
De tanto engullir paisajes
Soñé con llevarlos dentro.
Ahora, al menos, escribo.
La decisión final
Capitán, el último en abandonar empresas,
Último en bandear naufragios.
Se derrite su navío en el mar
Igual a un cubo de hielo
Iniciado en un bautizo.
El Capitán escucha el grito iracundo
De marinos que se alejan.
“Sálvese”, oye,
Con su acústica de caracol antiguo.
¿Ya para qué?
Recuerda, entre imágenes de astrolabios
Y sextantes
Una pregunta inoportuna de alguna vez
En algún puerto.
Una voz mentó entonces la palabra
‘Naufragio’
Y le pidió al capitán de manos densas
Como timón enmohecido,
Que dijera qué cosa salvaría en la debacle.
“El Mar”, dijo entonces.
Ahora cumplía.
Capitán, última punta del iceberg sumergido.
Ebriedad en el puerto
Los hombres de mar tienen acuosos los ojos
De tanto devorar océanos.
Bajan a puerto, descontrolados por las ansias de suelo firme
O de una marea de luces y placeres desbordados.
Se malgastan en ron y en el instinto ebrio
De un placer alquilado a medianoche.
Apagan la noche con la añoranza
Y un regurgitar de cantos sin nostalgia.
Y parten, como siempre.
¿Qué queda?
Nada
Excepto el rezago del tiempo gastado
Y la acidez temprana
–Que llaman resaca–
De no saber el destino final.
Supervivencia
Hambrienta,
Una barracuda taja el océano persiguiendo un cardumen.
Las gaviotas rondan.
De improviso, un pelícano aparece.
Los bonitos llegan después del festín,
Buscando sobras.
Pescadores insomnes encienden las lámparas,
Lanzan la telaraña de sus redes.
Todos contra todos –sin ser enemigos–
Libran la tensa lucha por sobrevivir.
Nada quedará a la aurora
Excepto el hambre.
Aunque sea en ellos
La sangre es por el hambre.
Pescador
El pescador, sombra en acecho, alista la canoa.
Coloca las redes de hilo grueso,
El cuchillo desnudo –infatigable verdugo–
Y una maza de palo.
Abre los rizos del mar con el remo astillado.
La lámpara encendida es la única prueba
De que no se lo ha tragado la noche.
Titila como lucero entre las mareas
Y espera.
Reptan los peces, raspan el lomo del mar
Con su dorso afilado.
La atarraya se expande en el momento intuido,
Captura el silencio,
Hace suyos a los elegidos por la suerte.
El pescador cumple su ritual.
El alba perfila el paisaje y lo descubre con sus manos
Escamosas, su piel de sal empegotada,
Su mirada herida de luz.
En medio del mar,
Con la pesca lista
Se siente amo, y con razón,
De todo lo poco que sabe
Y lo mucho que posee
En su canoa, su reino.
(*) Enrique Patiño nació en Santa Marta, Colombia. Fue editor general de El Heraldo. Ha trabajado como periodista, editor y director en medios como Diners, El Tiempo, Revista Semana, entre otros. Conocido cronista, dirigió además la Revista independiente DC.
En el exterior ha colaborado en el Financial Times Deutschland, de Alemania; y en La Razón y Cinco Días, de España. Ganó el premio de la SIP a mejor crónica de Las Américas y actualmente combina sus dos pasiones, la fotografía y la escritura. En Literariedad presenta su visión de la literatura en general, y en particular, a modo de artículos y reseñas. Esta vez nos sorprende gratamente con esta selección de poemas inéditos.

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