
Carlos Dariel
Poemas *
Desplazarse
«No ves el río de llanto porque le falta una lágrima tuya»
Antono Porchia
camino por una plaza de barrio
sin apremio y sin orgullo
pero no alcanza
llevo sobre mis hombros
el pasado que fui soy y seré
me desplazo sin rumbo
familiarmente extraños se me hacen
las hojas que tiemblan de ocre
el sol que abreva los rostros
avanzo como un aullido en el aire
traza que tiene
su marca de origen
linyera de la luz de la mañana
persigo un surco no nato
el revés de una huella
lo creado
a imagen y semejanza del desespero
a mi alrededor el día se desenvuelve ajeno
no ileso
pero más cercano a una deseada tolerancia
detrás de un árbol asoma un perro
y me acerco a pedirle prestado los ojos
los mismos que abundan
en mordeduras sin hueso
quiero ser ese hocico fisgón::
garra que rasga la bolsa
cola elemental de su ventura
ahora me veo con ojos de perro
y ese que miro
se sienta a esperarme
Del libro “Cuestión de lugar”, 2007
***
La Higuera
la tarde rodea con su abrazo
las calles angostas
y la escuelita
emplazada en el pequeño pueblo
cercano a la selva
los rayos de sol que dan en la pared
dejan ver el deterioro
con furia estremecida
todo el lugar a la redonda
está enmarcado
por un silencio
nauseabundo y líquido
una puerta entreabierta
deja ver manchas de oscuridad
atravesadas por un hilo de luz
y más adentro
un catre
donde la presencia del hombre
reposa
Niño en la ventana
detrás de la ventana un niño crece
al pulso de sus ojos
sus manos sobre el vidrio
no pueden sofrenar la sed
afuera la materia despliega su desfile
toda su fanfarria de colores y formas
sombras que tornan menos definidos los contornos
retazos del mundo
que abrevan esa boca abierta
detrás de la ventana
letra a letra
un caos ajeno
llega a sus ojos y reclama un orden
tal vez también
ajeno
el niño nombra vidrio mediante
lo que reciba el ojo
será devuelto por la boca
un sentido adviene al mundo
a través de una ventana
en el niño del ojo
agua que crea su recipiente
a expensas de una mano
contra el vidrio
Retrato
esa mano
que se arruga sobre la mesa
es también
una historia de la alegría
que ya nadie lee
Del libro “Donde la sed”, 2010.
***
triste naranjo
ya no tienen sus ramas
más que una hoja
tomo un café
se quedan en mi boca
viejos recuerdos
viajo y escribo
a un tiempo colaboran
papel y lluvia
noche sin luna
a mi lado reposa
su brillo ausente
un grillo canta
bajo pálida luna
su desamor
Del libro “Bajo el fulgor”, 2015.
***
* Carlos Dariel nació en Buenos Aires en 1956 y reside en la localidad de Haedo, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Es Licenciado en Psicología.
En poesía tiene cuatro libros publicados: “Según el fuego” (2004), “Cuestión de lugar” (2007), “Donde la sed” (2010), Primer Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes y “Bajo el fulgor” (2015).
Poemas suyos fueron publicados en revistas gráficas y virtuales de Argentina, Brasil, Colombia, Italia y Rusia, algunos de ellos traducidos al portugués, italiano y ruso.

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