
Poemas de Taty Torres Díaz *
A
sí señor
soy la tejedora
esa que teje el mundo de su mundo
como bien dices
mi falda llena de nidos te acoge
descansa tus sienes
sobre el misterio de mi urdimbre
esas sienes que reverberan bajo la nieve.
Todo viene
todo regresa enredado en mis hilos.
B
pinto el mundo secreto de un azul-silencio
sostengo la nube
la vida
con mi lengua tibia
lengua de colibrí
lengua de serpiente.
C
Cual bisturí el silencio talla en horas lentas
todo el latido
todo
toda la materia
en la cavidad de una mano que me arroja
hacia la nada/nada
y yo sigo manoseando con curiosidad
la sustancia de mi otra.
D
Desde la huella misma de la piel
se alza el grito de la sombra
agoniza
más allá de la mano que sostiene nada
más allá de la piel que entrega y recoge
un instante de nada.
E
No hay muerte en la memoria
huellas quedan
un recuerdo
una transparencia
una nostalgia de nido vacío
seremos niños un poco más
para jugar en el borde de la herida.
F
Aquí
la turgencia del vientre
el borde sin descubrir.
G
Yo secuestro esa voz
y le enseño a no decirse voz
le digo que es viento gimiendo en la ventana
y viene
va
se lamenta
toma forma de lagrima y se queda
en un lugarcito lóbrego
hasta nacer voz cuando la lluvia.
H
Yo también digo lo que sea Omar
pero temo asfixiar esa flor amarilla
mis ojos se endurecen cuando pienso en la mano
en el dedo
en el después de esa flor
y mi temblor y su temblor de pétalo
son uno en la espera.
En la iglesia verdementa bajo el desnudo día
quedamos la flor y yo
desnudas también de cobijo.
I
Una niña peinaba su pelo rojo
como bosque de venas
en Fauresti lo peinaba
era tarde
estaba su espalda cubierta del cabello lánguido
y tus ojos no dejaban de mirar
su desnudez de luna apagada.
J
Sé que piensas en una mujer
que es más que una mujer
una mujer cuyos cabellos huelen a libertad
y derrama lágrimas en forma de corazón
surgió de la hecatombe
como un rayo de seda
y acallo tus latidos
con su latido vencedor
esta mujer
brasa y abrazo
aquieta tu ala de pájaro moribundo.
K
El tiempo no tardó, simplemente no estuvo
en el momento justo queridisimo Omar
y la noche tan azul
se extendió como mantel sacudido al viento.
L
Estoy sentada en el portal
un sábado cualquiera
quizás es el mismo sábado
que los jóvenes desesperados
bailan solos y desesperados
una música desesperada en Portocaliu.
estoy sentada digo
mirando la comisura de la calle
mirando los adoquines que adornan esa comisura
y pienso
en los relojes detenidos
que ya no ocupan un lugar en el pecho
y en la sed
en la alucinación de la sed.
M
a veces pienso en esa mujer
la que tiene la cabeza gacha
y la mollera cruda
siento que la tejen tus manos
manos invisibles
siento que se duerme empapada de soles
y sueña
sueña que te abre sus rodillas
y te entrega un sudor cristalino.
Lo se
te gusta esa mujer
la que tiene un ala y juguetea en tus orillas.
Poemas enviados por la autora a Literariedad.
*Taty Torres Díaz, chilena. Autodidacta. Tiene a su haber varias publicaciones, entre ellas Estaciones del Corazón, Compases de Luz y Sombra y El guardián de Mis Llaves.
Sus poemas aparecen en las antologías virtuales Poesía Hembra, editada en Perú, Grito de Mujer, antología internacional y en la revista “Mocha” de amplia difusión en Chile.
Obtuvo Mención Honrosa en el concurso “120 poemas para Pablo de Rokha”, Santiago, 2014 y ese mismo año fue galardonada con el Premio Ceres de Artes Literarias, Región del Bio-Bío. También en 2014 fue distinguida con Mención Honrosa en el Concurso Nacional de Poesía Stella Corvalán.
En 2015 el Fondo Nacional del Libro le concedió una de sus Becas de Creación Literaria.
