
Si un evento cualquiera
de belleza
digamos
o de fealdad
supongamos
que dura horas
o toda una vida
distrae a más de mil millones
o a la mitad
o a dos
aun a uno
yo preguntaría a los dioses de la suerte por qué
un simple y llano por qué.
Por qué no habría que preguntárselo una perla en la boca del cerdo.
Por qué no un cerdo que odia las perlas.

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