
TABACO
Me ladra
desde las praderas del cielo.
Esa silueta que provenía de la China,
del Palacio del Emperador
a la vez guardia y heraldo
al pie del trono,
quizás de jade o terracota.
Con su suave gorguera
como abrigo de aristócrata ruso
salía a pasear
y volvía exhausto.
Contaba muchas cosas de lo que había visto
y luego se tendía en el fresco baldosín de la cocina.
Guerrero yacente en su merecido reposo.
***
MUTUO
El relieve de tu cuerpo
contra mi costado
quedará impreso
como quien talla
un perfil indeleble
en esa roca viva
que se estremece al recordarlo.
Se sentirá marcado
por una cicatriz
de corte o quemadura
que ya es parte indisociable de su piel.
Tu contorno se fusiona con el mío
como quien traza una silueta
que con el tiempo cobra vida
y profundiza su perfil
hasta ser plenitud
sin resquicio alguno.
En el consentimiento dulce de un abrazo
que es hogar y refugio
de ese exilio que es el mundo.
Afectuosa intimidad
sin temores y admitida.
Dispersa, cómo no, pero de golpe
centrada en ese eje que regula
entusiasmos y caídas.
Seguros de saber todo
al recibirnos íntegros.
Temblor incontrolable
que vibra y se proyecta
hasta agonizar sobre un vientre
que aún se estremece
en el goce involuntario
pero cuan perceptible.
Tan deseosos aún en el reposo agradecido:
Como fruta muy madura, ofrecida y comestible,
que debe ser saciada y no se agota
hasta cerrarse sobre sí misma.
Que sólo desea disfrutar de su deleita
mientras la cabeza, hirviente aún de fiebre,
se reclina en abandono, más allá del mundo
y de la almohada caída.
***
CASANOVA VA AL TEATRO
Desde el palco
sus anteojos avizoran unos tirabuzones, un collar,
un pecho palpitante.
En el entreacto deambulará ocioso
con el ojo alerta.
Sus exquisitos modales
propiciarán el guiño, la cita,
la urdimbre de una góndola silenciosa
por los húmedos canales.
Habrá quizás un vino,
acrecentado con especies,
y un diálogo incisivo
de hechos y sentimientos
desplazados por madres preocupadas
con la dote de sus hijas.
Con un rápido arreglo
podrá hundirse de nuevo
en el enigma del deseo,
en la nueva carne que lo reconcilia con la nada.
Con la despedida inminente
rumbo a Constantinopla, Berlín o Trieste
y siempre Venecia en el recuerdo.
Quien perdió tantos cequies en los casinos,
pródigo con camareras,
mantenido por aristócratas reblandecidas
ávidas del horóscopo y la Cábala
sabrá decir adiós
y mantener vivo el rescoldo de ese encuentro.
Años más tarde, en Bohemia,
bibliotecario del conde Waldstein
en su castillo de Dux
con esos episodios
redactará sus Memorias.
Contra tanta niebla, hielo y desdén
estas citas ardientes que vuelven y aún queman,
Su elegía a la Serenísima,
su fuga de la cárcel de Los Plomos
y los expuestos senos de las cortesanas
en balcones adornados de flores y jaulas de pájaros,
serán su recompensa.
Más que Catalina de Rusia, Federico de Prusia,
Voltaire o incluso Cagliostro,
al señor de Seingalt (título falso)
abate y mal músico,
truhán y tahur,
hijo de comediante y nieto de zapatero,
sólo anhela un buen plato de macarrones
para dormir en paz.
Todo el siglo XVIII como feliz teatro
de su picaresca-
Engaños de seductor
casi siempre burlado por nuevos ojos
y otras sedas y distintos encajes
de más insinuante lencería.
Pero ellas serán más astutas.
No inocencia contra experiencia:
apenas doncellas enredando al viejo
que las celebra con aretes o poemas
y acepta que lo burlen y le pidan más dinero
con sonrisa tan angelical como diabólica.
En realidad la cama es muy fría
y él necesita de nuevo
a su perdida Venecia,
cualquier mujer es buena góndola
para volver a ella.
Juan Gustavo Cobo Borda
Poemas enviados por el autor a Literariedad.
***
Juan Gustavo Cobo Borda (Bogotá, 1948), poeta y ensayista, dirigió durante una década la revista Eco. Ha ocupado también varios cargos diplomáticos en Buenos Aires, Madrid y Atenas, y es miembro de la Academia Colombiana de la Lengua desde 1993. «Lector impenitente, caracterizado por la generosidad de sus lecturas», como lo definió el ensayista Germán Arciniegas, ha desempeñado una inestimable e intensa labor de estudio y difusión de la literatura hispanoamericana, en particular de la colombiana, con volúmenes de ensayos como Desocupado lector (1996), Para llegar a García Márquez (1997), Borges enamorado (1999) e Historia de la poesía colombiana. Siglo xx (1984). Su obra poética, de la que Tusquets Editores publicó el volumen La musa inclemente en esta misma colección (Marginales 195), ha sido recogida en numerosas antologías y traducida a más de seis idiomas. (Biografía tomada de tusquetseditores.com).
