![Deux Cents Milles sous les mers ou le Cauchemar du pêcheur [Doscientas millas bajo el mar o La pesadilla de un pescador], 1907. 25º cuadro. © La Cinémathèque française. Foto: Stéphane Dabrowski](https://literariedad.com/wp-content/uploads/2014/11/i-voyage-dans-la-lune-i-viaje-a-la-luna-1902-6-cuadro-la-carga-del-canon-copy-la-cinematheque-francaise-foto-ste.jpg?w=1024&h=746)
Tener miedo,
tener frío.
Estar solos
a mitad
de la lluvia
que nos moja
convencida
de que somos
perros o árboles,
tristes cosas
que se ven
en un filme,
con premura.
Eso somos:
solo cosas.
Ni siquiera
personajes
principales.
Nada es nuestro,
ni el recuerdo.
Aquí estamos
invitados
por la muerte
que compró
dos boletas
confundiendo
la función.
Para qué
tener miedo,
tener frío.
No se sabe
cuándo, cómo
la película
de este instante
que es la vida
tendrá un fin.
Y si lo tiene,
¿qué más da?
@amguiral en Twitter.

¡Vaya! Final poco alentador. ¿Por qué nacen sin esfuerzo los poemas del dolor?