El placer que se experimenta en Martin Scorsese se ciñe en forma total a la restitución de sus recuerdos de estadounidense y de neoyorquino, y en la manera en que esta especialidad se vuelve tan universal como un mito.
El cine de ciencia-ficción ha basculado entre el espectáculo y la reflexión a la hora de aventurar el nuevo siglo. No hay género más poliédrico e imprevisible que el de la ciencia-ficción: sus reglas distan de ser rígidas, sus límites no están en absoluto trazados, su futuro se extiende inabarcable.