Pablo Montoya sabe mejor que muchos que el talento se desarrolla en privado, en la soledad. Y sabe que el desierto se burla de todas las rutas, de todos los itinerarios, de todas las citas, pero no puede gambetear ningún encuentro.
Roda crea una noche en la plancha y nos devela los sueños escondidos del metal. El verdadero grabador empieza su obra en un sueño de la voluntad, dice Bachelard. El grabado es el tatuaje del sueño de una mano.