«El pancito creció tanto en la mente de todos, prodigó tantos recuerdos, evocaciones, nostalgias, amores, complicidades, que de pronto se inundaron las bocas de deseo, un fervoroso deseo que despertó hambriento. Y sucedió lo inesperado. Todos se tiraron sobre el pobrecito pan, humilde pan sin voz ni voto, inocente pan, terriblemente acechado por manos desesperadas, manoseado, arañado, violentado pan.»
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