Relatos de diario, de lo cotidiano, que le devuelven el sentido a lo simple.
«Regulando: primero me aseguro que la uña del dedo gordo apriete el pelo entre la yema del dedo índice, lo tengo, tiro, ¡de una!, si estoy de buenas el pelo sale, sino, arde la nariz de gratis. Puedo utilizar un depilador, frente al espejo, llenar sacos con células.»
