Resulta así una de las claves de la conmoción de la obra de Bukowski: la capacidad de transmitir al lector un cinismo ante las circunstancias adversas, cogiendo lo inalcanzable: Las camareras llevaban unos vestidos cortos de color rojo que enseñaban sus bragas blancas de encaje. Los escotes eran muy bajos para mostrar los senos. Odiaban a los hombres, vivían con sus madres y hermanos y estaban enamoradas de sus psiquiatras.
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