David Mamet es el director de la película más inteligente, la más perversa y la más europea que haya sido realizada en los Estados Unidos en los comienzos de la década de los noventa.
No me gusta hacer cine, en absoluto, sus compensaciones no valen la pena. Es un trabajo amargo, además de un arte impuro que depende sólo de trucos. Alberto Moravia Por: Juan Guillermo Ramírez Las relaciones del cine con las demás artes y del cineasta con otros artistas han sido particularmente accidentadas. Del mismo modo, la cinematografía […]