Estos poemas les van a hablar de la muerte y de la ausencia con una tranquilidad desconcertante y nueva; les van a mostrar familias rotas por el dolor, personas que apenas vieron la luz del mundo se desvanecieron como mariposas de un día.
La grandeza de Me mato el 24 es que es un retrato de nuestras viejas y su irrisoria vida, que es una tragedia mirada desde la rendija de muchas ventanas de las casas antioqueñas.