Lo más importante para mí han sido los ojos húmedos de los asistentes (escritores, libreros, editores, lectores) tras escucharme leer un párrafo de las páginas 29 y 30. En esos ojos se visibilizó la emoción invisible. Entremos en detalles:
Los escritores de verdad, los serios, detestan a Galeano. Porque a él lo leen y a ellos no, porque a él lo conocen y a ellos no, porque a él lo admiran y a ellos no.