Es bien sabido que los viejos, aun no sabiéndolo todo, son sabios y que nadie se entera de cuándo se llega a ese paraíso de la sabiduría sino hasta que se lo narra a un joven cualquiera. Es mal consabido que los viejos lo aprenden todo enseñando sabiduría en cualquier momento y en cualquier lugar, pero tengo el don de atraerlo, el don de nacer a cada rato, el don de la vida.