Dije, poco más, poco menos, que la paz era tan necesaria para el mundo como el agua y que el agua era la paz, exponiéndome a que me callaran a la antigua, asesinándome, o a la manera moderna, ignorándome.
Álvaro Charicha fue asesinado a mediados de los noventa en Dokabú. Del crimen se señaló a un comando de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, aunque nunca se investigó el caso a fondo.
Ya ha acomodado el vaso para las limosnas, ya se ha sentado en el pie del mismo árbol de siempre, ya tiene su mirada en el abismo. Una mujer se acerca y echa las dos primeras monedas; hay esperanza de un día más, hay un gesto de agradecimiento.