«La sátira es el arma más eficaz contra el poder: el poder no soporta el humor, ni siquiera los gobernantes que se llaman democráticos, porque la risa libera al hombre de sus miedos”.
Sam Fuller es un cineasta que no necesita presentación; fue un individuo único, todo un personaje en sí mismo, un ‘outsider’ del cine estadounidense cuya vida fue tan intensa e interesante como sus propias películas.