Y usted Mi Compañera… usted me da paz, me alegra y acaricia el alma, usted le da frenesí a mi espíritu. Su olor, abrazos, besos y caricias me exaltan la piel. Justificación de existencia y anhelo de eternidad, eso es lo que usted me brinda.
Que un libro de poesía atesore en su interior la prolongación acuática de la propia voz de su autor resulta, a todas luces, una garantía de recomendación para los lectores de este tiempo superfluo dominado por la instantaneidad de lo virtual.