Han pasado 33 años desde que una medianoche lluviosa de noviembre el volcán del nevado del Ruíz despertara con un despliegue de majestuosidad y horror, provocando una de las peores catástrofes volcánicas de los últimos cinco siglos.
Treinta años después del Holocausto estas voces de la ficción parecen más reales, dolorosamente más sinceras, que aquellas que dan discursos vacíos hoy por los televisores.