Desde que soy lector hay alguien diminuto habitándome para hacerme gigantesco, cada vez más, ante los ojos boquiabiertos del niño que fui cuando aprendí a leer, y cada vez que lo aprendo de nuevo.
En torno a la vida y obra de García Márquez ha habido demasiado ruido: el del espectáculo, el marketing, los medios de comunicación, el periodismo, la academia, el poder político y cultural, y el de su fama desmesurada.