Espiar a los felices (Eafit, 2016) recoge trece cuentos escritos hace aproximadamente trece años. En ellos hay una relación entre lo marginal, la muerte y el sexo.
Benjamin también escribió que la marca propia de los coleccionistas es no leer. Quien tiene una biblioteca no ha leído ni la mitad de los libros que tiene, y si lo ha hecho es porque se trata de un espacio fabricado a la medida de su ego.